Caminaba sin rumbo, en medio de la noche. Aquella oscuridad la absorbía, agobiaba y frustraba. Buscaba sentido a su vida. Pero ¿ Dónde lo encontraba? ¿Sería verdad aquello que había escuchado decir a la gente de que la vida era complicada? No lo creía así.
Seguía vagando por aquellos caminos abruptos hasta que llegó a un descampado. Se detuvo un instante, miró hacia arriba y ahí estaba ella, con su luminosidad habitual en las noches donde mostraba toda su belleza. La luna le transmitía paz, la misma que buscaba cada noche cuando salía a pasear. Habían pasado horas desde que había encontrado aquel sitio mágico. Tan mágico que cuando quiso emprender de nuevo el camino de regreso notó unas manos que la abrazaban fuertemente por detrás. Manos sinceras, capaces de demostrar su valía con el abrazo más simple.
Pidió al reloj que se detuviera. Era el momento perfecto, la persona perfecta, lo que había estado buscando durante tanto tiempo y no había sido capaz de encontrar.
Era plenamente feliz.
Fue entonces cuando escuchó el susurro y el zarandeo de otra persona. Todas aquellas imágenes se disiparon de inmediato.
- Te has quedado dormida, dijo aquella voz.
No había sido más que un sueño.
Y como siempre, me dejas sin palabras. ¿Por qué? :)
ResponderEliminarSi los sueños alguna vez se pudieran hacer realidad nose si serian la mitad de bonitos de lo ue oensamos... siemore sere de las que cree en la realidad pese a ser una soñadora nata
ResponderEliminar