miércoles, 4 de julio de 2012

Rubén

Ayer volviste. Te encontré en la noche y me devolviste la sonrisa. Escuchar tu voz fue increíble. Tu imagen estaba borrosa pero tus palabras retumbaban en las paredes de mi habitación. Fue una sensación extraña pero bonita. Todavía duele, escuece la herida y no cicatriza, pero estás aquí ,con nosotros, en cada fiesta, en cada partido, en cada recuerdo compartido...


Y todavía nos seguimos preguntando por qué te fuiste sin avisar.


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